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Las historias se acaban

Ya estoy cansado, mis dedos se acalambraron de tanto escribir, escribir despedidas. Es tarde y me refiero al tiempo, a mi alma. 

Es como si me hubiera mantenido dormido entre tanta confusión, acostado junto al peligro.

Ayer vi a mamá reírse después de tanto tiempo, no recordaba cuán hermosos eran sus dientes blancos y esos divinos hoyuelos que se forman en sus mejillas, eso es lo que me dio el valor que necesito para saltar al cielo y volar, volar muy lejos.

Desperté y como cada día, es complicado hasta respirar, el aire quema y la húmeda mañana me incomoda, tanto como el sonido de mi respiración.
Me pregunto si alguien me recordará, si acaso alguien notará mi ausencia.

Estoy harto de levantarme y mirarme en ese mismo agujero negro ocultándome de mi propio sentir.

He decidido viajar en el tiempo y tengo la esperanza de que mis grandes miedos se queden detrás de mí en este largo camino. Ya no quiero lidiar con esto, voy a enterrar los fantasmas que me desgarran al pensar.

Cobarde decisión se proclama al desborde de mis lágrimas, aliento alcohólico que arrebata mi inseguridad y comienza... me estoy marchando.

Mis venas revientan, mi corazón explota y se desborda mi alma en ellas, mi espíritu escapa aliviado. Mis ojos se cierran lentamente. Es el adiós que se anuncia en silencio.

Sé que es inadecuado. Sé que no es una solución pero ya no hay nada más. Ya está hecho. Es tiempo de hacer frente a la realidad.

Por fin terminó.

Comentarios

  1. Claudia

    Buenas tardes, leer tus textos me llevan a un sitio nuevo donde sólo existo con tus letras.
    Tienes esa maravillosa magia de mandarme a nuevos lugares.

    Excelente texto.

    Gracias por compartirlo.

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