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El día de los muertos.

Te iré a visitar por la noche. Llevaré nuestros recuerdos más preciados en la maleta. Son solo un par de días los que tengo para volver a verte de lejos.

Me gustaría que supieras que no te olvido. Que te mantienes intacta en mis pensamientos a cada instante y que el tiempo aquí, no pasa. No sé siente.

Es como si hubiéramos congelado el último abrazo.
Escucho tu risa tan real y siento la piel de tus manos recorriendo mi frente, percibo tan real aquél beso.

Aquí no hay ansiedad ni miedo. Deseo tanto que pudiéramos compartirlo, sin embargo también deseo que sigas con tus asuntos pendientes.

Este lugar es mágico puedes recordar cada cosa  como si fuera un programa de televisión, 
de aquellas  que no nos dejaban dormir hasta terminar. 
No te extraño, tengo conmigo tus mejores momentos. 
Puedo ir y venir entre ellos sin ninguna restricción.

Ahora tengo dos noches para dormir junto a ti, para sentir tu amor como solía sentirlo  aun cuando te encontrabas en  la otra habitación. 

Y sé que piensas en mí. Me gusta que sonrías inmediatamente después del suceso.

Tengo tantas cosas que contarte justo como antes cuando llegabas de un largo día. Hay tantas historias interesantes de las cuales me gustaría escuchar tu opinión. Y aun cuando sé que no la tendré hasta el día que nos reencontremos, quiero que la tranquilidad invada tus días mientras sueñes conmigo y así despiertes con más ganas de vivir.
Por ti. Por mi. Por los dos.

Dos días contigo. Dos días de regreso al mundo de los vivos.

Fotografía: Iván Díaz / Unsplash

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