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No soy una más.

Perdóname por no necesitarte,
por no depender de ti,
por no disfrutar de la clásica pelea matutina.

Lamento si no soy como las demás,

si no entro en el esquema tradicional de una mujer sumisa
que sólo espera el momento indicado.
Siento mucho no ser de las que anhelan que alguien más dé el primer paso,
por exigir lo que me gusta y rechazar lo que detesto.

Es difícil para mí dar crédito a como hay 
quien abandona la vida por amor,
por sentirse aceptadas, queridas.

Tal vez después de esto entiendas que 

nuestros caminos van en distintas direcciones
que nuestras almas viven en momentos diferentes.

Quizá después de mi confesión,

decidas partir a buscar 
a la que decida alimentar tu ego,
o puede que quieras esperar y ser tenaz
para cambiar mi opinión.

Pero difícilmente esto podría cambiar.


Foto: Brooke Cagle

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